El ejercicio es parte importante en la salud integral de
una persona, mas no todas tienen el hábito de realizarlo con regularidad. Los
beneficios que tiene practicar ejercicio en familia son numerosos, la
dependencia a la tecnología es el enemigo a vencer.
En la actualidad, la convivencia familiar se ha visto
afectada por diferentes variables que impiden un contacto más cercano o de
calidad entre sus miembros. Un ejemplo es la tecnología, que se ha vuelto una
herramienta indispensable para la comunicación pero al mismo tiempo puede
aislar al individuo del contexto. La economía es otro factor que impacta de
forma directa a las familias, ya que en la mayoría, ambos padres tienen que
trabajar para salir adelante en cuestión monetaria, de modo que pasan mayor tiempo
en su contexto laboral que en casa.
Sin embargo, estas variables no se interponen
determinantemente entre sí, existe un punto de intersección: el ejercicio, una
actividad donde se puede utilizar la tecnología, gastar poco e incrementar el
tiempo de convivencia familiar, al mismo tiempo que se promueven un estilo de
vida sano y la formación de hábitos benéficos.
Cuando los miembros de la familia realizan actividad
física juntos, los niños aprenden que ser activo es divertido, lo que les da
una sensación de bienestar que interiorizan más fácilmente al ver el ejemplo de
sus padres. De acuerdo a Stephen Virgilio, profesor de la Adelphi University y
autor del libro Active Start for healthy kids, un buen hábito de actividad
física perdurará a lo largo de la vida.
UNA ACTIVIDAD, MIL BENEFICIOS
Los beneficios de realizar actividad física en familia
son numerosos, entre ellos se pueden mencionar los físicos, ligados al
desarrollo orgánico, y los psicológicos y sociales, enfocados en la psique del
individuo.
Para nadie es un secreto que el ejercicio ayuda a
desarrollar una mayor capacidad cardiorespiratoria y optimiza el funcionamiento
general del organismo. Permite una mayor flexibilidad, así como incrementar la
utilización de grasa corporal, lo que contribuye al control de peso, y ayuda a
mantener y mejorar la fuerza y la resistencia muscular.
En el caso de los niños, ayuda a desarrollar el
equilibrio corporal, el ritmo, la percepción del cuerpo en el espacio y la
coordinación entre la vista y todas las partes de su cuerpo. En ese sentido, el
ejercicio es importante para ellos, pues ayuda a reducir las caídas mientras
proporciona satisfacción física y psíquica.
En cuanto a los beneficios psicológicos y sociales del
ejercicio se pueden citar el aumento de la sensación de bienestar y la
disminución del estrés mental, debido a la liberación de endorfinas, así como
el fortalecimiento de la autoestima y la autoconfianza.
También disminuye la sensación de fatiga ya que aumenta
la energía y, por ende, la capacidad de trabajo. Reduce el grado de ansiedad,
ira, angustia y depresión, colabora en el mantenimiento de una vida sexual
plena, mejora la calidad del sueño y disminuye el insomnio.
Individualmente, el ejercicio también facilita el
aprendizaje y el perfeccionamiento de habilidades deportivas, así como el
afrontamiento y consecución de retos, pero es un factor que incluso puede
contribuir a formar una mejor sociedad, toda vez que quienes lo realizan pueden
llegar a desarrollar un estilo de vida basado en el compromiso y la
perseverancia, el optimismo y la cooperación; es decir, establece valores y
modelos positivos al mismo tiempo que genera el fortalecimiento de relaciones
sociales.
LA UNIÓN ES LA CLAVE
Tal vez la actividad física no ocupa un espacio dentro de
la rutina familiar, sin embargo, ahora que se conocen sus múltiples beneficios
y existe el deseo hacerlo, ¿cómo empezar? Estas son algunas recomendaciones:
Conversar con los hijos sobre el nuevo estilo de vida que
se desea llevar, explicándoles los beneficios, tanto físicos como emocionales,
que tendrán todos los miembros de la familia.
Establecer un reglamento que indique el horario para
realizar la actividad física en familia.
Realizar, en familia, una lista de actividades que les
gustaría hacer juntos.
Asegurarse de que las actividades sean cosas que todos
puedan hacer y disfrutar.
Mantener un registro de la actividad física de la
familia.
Planear, en la medida de lo posible, una o dos
actividades familiares por semana.
Planificar, al menos una vez al mes, algo especial que
implique actividad física, como una visita al museo, un día de caminata o
acampar.
Participar en deportes para la familia, futbol, natación,
baile, baloncesto, etcétera, o inscribirse en clubs de paseo en bicicleta
(rodadas).
Fomentar juegos que impliquen la activación, como volar
un papalote (cometa) o lanzar un Frisbee.
CAMINATA, UNA ACTIVIDAD PERFECTA
Salir a caminar es quizá la cosa más fácil que pueden
hacer juntos. Es recomendable comenzar con caminatas cortas que todos en la
familia puedan hacer e ir añadiendo más distancias poco a poco. Los niños más
pequeños pueden montar en bicicleta o en triciclo, y si aún les resulta muy
cansado pueden ir en un vagón que los padres tendrán que jalar.
Para motivar a los menores durante una caminata, se puede
organizar, una “búsqueda del tesoro”. Esto consiste en tener en mente una lista
de "tesoros" que los hijos encontrar, cosas como una hoja roja, una
casa azul, un perro negro o una placa de auto de otro estado. Lo importante es
que asocien el ejercicio con diversión.
Es aconsejable también conseguir podómetros (contador de
pasos) para todos, y procurar aumentar el número de pasos que dan en sus paseos
familiares. Incluso, si es posible, los miembros de la familia deben usar el
podómetro durante todo el día, a fin de mantener un registro del total de los
pasos de toda la familia y cumplir con un requerimiento básico diario. Los
adultos, por ejemplo, deben fijar como meta a alcanzar diez mil pasos al día,
mientras que las niñas de seis a 12 años tendrán que dar 12 mil y los niños al
menos 15 mil.
EL ENEMIGO A VENCER
Otras recomendaciones para empezar a realizar una
actividad física en familia es fijar un límite de horas de televisión al día,
establecer límites para los juegos de computadora y el uso de internet.
También es importante no ofrecer comida o golosinas como
recompensa al ejercicio y, por último, no dejar que se interpongan cosas en el
tiempo de la actividad física en familia, convertirla en una prioridad para
todos ya que mediante ella se estrecharán los lazos, al producirse la cercanía
y promoverse la comunicación activa, derivando todo ello en el fortalecimiento
de la unión familiar.











