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lunes, 23 de febrero de 2015

Ejercicio en familia


El ejercicio es parte importante en la salud integral de una persona, mas no todas tienen el hábito de realizarlo con regularidad. Los beneficios que tiene practicar ejercicio en familia son numerosos, la dependencia a la tecnología es el enemigo a vencer.


En la actualidad, la convivencia familiar se ha visto afectada por diferentes variables que impiden un contacto más cercano o de calidad entre sus miembros. Un ejemplo es la tecnología, que se ha vuelto una herramienta indispensable para la comunicación pero al mismo tiempo puede aislar al individuo del contexto. La economía es otro factor que impacta de forma directa a las familias, ya que en la mayoría, ambos padres tienen que trabajar para salir adelante en cuestión monetaria, de modo que pasan mayor tiempo en su contexto laboral que en casa.
 
Sin embargo, estas variables no se interponen determinantemente entre sí, existe un punto de intersección: el ejercicio, una actividad donde se puede utilizar la tecnología, gastar poco e incrementar el tiempo de convivencia familiar, al mismo tiempo que se promueven un estilo de vida sano y la formación de hábitos benéficos.

Cuando los miembros de la familia realizan actividad física juntos, los niños aprenden que ser activo es divertido, lo que les da una sensación de bienestar que interiorizan más fácilmente al ver el ejemplo de sus padres. De acuerdo a Stephen Virgilio, profesor de la Adelphi University y autor del libro Active Start for healthy kids, un buen hábito de actividad física perdurará a lo largo de la vida.
UNA ACTIVIDAD, MIL BENEFICIOS

Los beneficios de realizar actividad física en familia son numerosos, entre ellos se pueden mencionar los físicos, ligados al desarrollo orgánico, y los psicológicos y sociales, enfocados en la psique del individuo.

Para nadie es un secreto que el ejercicio ayuda a desarrollar una mayor capacidad cardiorespiratoria y optimiza el funcionamiento general del organismo. Permite una mayor flexibilidad, así como incrementar la utilización de grasa corporal, lo que contribuye al control de peso, y ayuda a mantener y mejorar la fuerza y la resistencia muscular.

En el caso de los niños, ayuda a desarrollar el equilibrio corporal, el ritmo, la percepción del cuerpo en el espacio y la coordinación entre la vista y todas las partes de su cuerpo. En ese sentido, el ejercicio es importante para ellos, pues ayuda a reducir las caídas mientras proporciona satisfacción física y psíquica.

En cuanto a los beneficios psicológicos y sociales del ejercicio se pueden citar el aumento de la sensación de bienestar y la disminución del estrés mental, debido a la liberación de endorfinas, así como el fortalecimiento de la autoestima y la autoconfianza.

También disminuye la sensación de fatiga ya que aumenta la energía y, por ende, la capacidad de trabajo. Reduce el grado de ansiedad, ira, angustia y depresión, colabora en el mantenimiento de una vida sexual plena, mejora la calidad del sueño y disminuye el insomnio.

Individualmente, el ejercicio también facilita el aprendizaje y el perfeccionamiento de habilidades deportivas, así como el afrontamiento y consecución de retos, pero es un factor que incluso puede contribuir a formar una mejor sociedad, toda vez que quienes lo realizan pueden llegar a desarrollar un estilo de vida basado en el compromiso y la perseverancia, el optimismo y la cooperación; es decir, establece valores y modelos positivos al mismo tiempo que genera el fortalecimiento de relaciones sociales.

LA UNIÓN ES LA CLAVE

Tal vez la actividad física no ocupa un espacio dentro de la rutina familiar, sin embargo, ahora que se conocen sus múltiples beneficios y existe el deseo hacerlo, ¿cómo empezar? Estas son algunas recomendaciones:

Conversar con los hijos sobre el nuevo estilo de vida que se desea llevar, explicándoles los beneficios, tanto físicos como emocionales, que tendrán todos los miembros de la familia.

Establecer un reglamento que indique el horario para realizar la actividad física en familia.

Realizar, en familia, una lista de actividades que les gustaría hacer juntos.

Asegurarse de que las actividades sean cosas que todos puedan hacer y disfrutar.

Mantener un registro de la actividad física de la familia.

Planear, en la medida de lo posible, una o dos actividades familiares por semana.

Planificar, al menos una vez al mes, algo especial que implique actividad física, como una visita al museo, un día de caminata o acampar.

Participar en deportes para la familia, futbol, natación, baile, baloncesto, etcétera, o inscribirse en clubs de paseo en bicicleta (rodadas).

Fomentar juegos que impliquen la activación, como volar un papalote (cometa) o lanzar un Frisbee.

CAMINATA, UNA ACTIVIDAD PERFECTA

Salir a caminar es quizá la cosa más fácil que pueden hacer juntos. Es recomendable comenzar con caminatas cortas que todos en la familia puedan hacer e ir añadiendo más distancias poco a poco. Los niños más pequeños pueden montar en bicicleta o en triciclo, y si aún les resulta muy cansado pueden ir en un vagón que los padres tendrán que jalar.



Para motivar a los menores durante una caminata, se puede organizar, una “búsqueda del tesoro”. Esto consiste en tener en mente una lista de "tesoros" que los hijos encontrar, cosas como una hoja roja, una casa azul, un perro negro o una placa de auto de otro estado. Lo importante es que asocien el ejercicio con diversión.

Es aconsejable también conseguir podómetros (contador de pasos) para todos, y procurar aumentar el número de pasos que dan en sus paseos familiares. Incluso, si es posible, los miembros de la familia deben usar el podómetro durante todo el día, a fin de mantener un registro del total de los pasos de toda la familia y cumplir con un requerimiento básico diario. Los adultos, por ejemplo, deben fijar como meta a alcanzar diez mil pasos al día, mientras que las niñas de seis a 12 años tendrán que dar 12 mil y los niños al menos 15 mil.

EL ENEMIGO A VENCER

Otras recomendaciones para empezar a realizar una actividad física en familia es fijar un límite de horas de televisión al día, establecer límites para los juegos de computadora y el uso de internet.


También es importante no ofrecer comida o golosinas como recompensa al ejercicio y, por último, no dejar que se interpongan cosas en el tiempo de la actividad física en familia, convertirla en una prioridad para todos ya que mediante ella se estrecharán los lazos, al producirse la cercanía y promoverse la comunicación activa, derivando todo ello en el fortalecimiento de la unión familiar.




sábado, 21 de febrero de 2015

Adelgazar mientras"caminas".


Puntos clave que le ayudarán a recuperar la figura caminando. Porque pasear no vale… (sería demasiado hermoso).

A más de 4,8 km/h

Lo ideal es encontrar aquella velocidad que nos permita caminar con la técnica adecuada y con la que nos sintamos cómodos"
Si su objetivo en las próximas semanas es acabar con los kilos de más, la velocidad de sus sesiones de power walking es esencial para lograrlo. Es lo que asegura Ruth Cohen, entrenadora personal y experta en fitness, quien afirma: “Lo ideal es encontrar aquella velocidad que nos permita caminar con la técnica adecuada y con la que nos sintamos cómodos". Pero, ¿de qué velocidad estamos hablando? Según el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM), para un adulto sano lo aconsejable es caminar a una velocidad que oscile entre los 4,8 Km/h y los 6,4 Km/h.
 
Mida sus pulsaciones

Para el doctor Carlos Sánchez Juan, jefe de la unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital General Universitario de Valencia, más importante que la velocidad es la intensidad. Es decir, el ritmo cardíaco. “Un ejercicio físico adecuado es aquel que exige a nuestro corazón unas pulsaciones de entre el 60 y el 80% de la frecuencia cardíaca máxima", explica. ¿Cómo lo calculamos? Sencillo. Reste a la frecuencia máxima cardíaca (220), su edad. Así, si tiene 40 años, el resultado será de 180, que es la cifra sobre la que debe aplicar el porcentaje mencionado. "Solo si caminamos con una intensidad máxima podremos perder peso", insiste el facultativo. Existen pulseras que monitorizan la constante.

Ande, al menos, durante 150 minutos a la semana

Tanto la entrenadora personal como el doctor aseguran que para obtener los resultados que buscamos es necesario repartir al menos 150 minutos a lo largo de la semana, "siendo lo ideal una sesión diaria de media hora", según puntualiza Cohen. El doctor Sánchez añade: “La duración nunca debe ser inferior a 20 minutos".

Fíjese en la técnica


Cuantos más músculos se impliquen en el movimiento, mayor será el gasto calórico"

Tan importante como el ritmo, la intensidad y la regularidad, es el modo en que se camina. "Cuantos más músculos se impliquen en el movimiento, mayor será el gasto calórico", asegura la entrenadora personal, quien aconseja acompañar la caminata con un constante y rítmico movimiento de brazos (balanceo de cada uno según la pierna con la que se avance: el brazo derecho se balancea con la pierna izquierda y el izquierdo con la derecha). Ahora bien, la pregunta que todos nos hacemos es la siguiente: ¿cuántas calorías quemamos al caminar? Teniendo en cuenta que la cifra que buscamos depende de factores como la intensidad o la velocidad con que anduvimos, podemos fijarnos a modo orientativo en los datos que revela un estudio elaborado por el American College of Sports Medicine, en el que se dice que un hombre que recorre 1.600 metros quema entre 124 y 88 calorías, mientras que una mujer, entre 105 y 74.
 
Según esta investigación existe una fórmula para determinar la cantidad de calorías quemadas durante un paseo a un ritmo moderado de 5 Km /h: 0,029 x (peso corporal en Kg) x 2,2 x Total de minutos practicados = cantidad de calorías aproximadas quemadas.

Combine intensidades y ejercicios

La entrenadora personal apunta otro consejo que le ayudará a bajar de peso y que hace referencia al tipo de caminata. Según la experta, para unos resultados eficaces, es importante fraccionar el tiempo de la sesión en tramos con diferentes intensidades. “Lo ideal es consultar a un profesional que estudie su caso en concreto y estructure su entrenamiento en función de patologías y objetivos", asevera. Por otro lado, el doctor sugiere completar la caminata con una tabla de abdominales, de entre cinco y diez minutos.
 
Escoja la ropa y el calzado adecuados

Aunque pueda parecerle menos

jueves, 19 de febrero de 2015

Las mujeres necesitan sexo por salud física y emocional


Dicen que no hay mejor ejercicio que el sexo. Relaja, se pierde peso, rejuvenece y quita el estrés. ¡Al menos eso me ha contado! Aunque no solo de sexo vive el hombre, hay mujeres cuya vida sexual no es como ellas quisieran. Como decimos nosotras, no es color rosa.

Diversos estudios confirman que cuando nos hace falta tener sexo podemos experimentar varios síntomas como baja autoestima, mal humor, estrés, sueño, fantasías, se piensa en buscar a un amigo, entre otras.

Para la sexóloga Margarita Murillo esa necesidad de sexo no se limita solo al acto coital.


“Nosotras las mujeres debemos utilizar el sexo como fuente de salud. Necesitar sexo qué significa: corazón, cerebro y piel. Somos seres sexuados, pero el sexo no es el placer que me da sino que ese es el medio que utilizamos para obtener lo que necesitamos que es el vínculo. Con este nos sentimos valoradas, deseadas y amadas”.

Sexo: cinco errores que cometemos las mujeres

 La doctora afirma que solo el hecho de tener relaciones sexuales no es suficiente para quitar esos síntomas que afirman los estudios. Su trayectoria le ha confirmado que las mujeres debemos tomar decisiones que nos permitan disfrutar, mirar, sentir, actuar y ganar salud.

“No solo busco quitar el síntoma, sino que debo tener mucho cuidado de con quién tengo relaciones y cómo es mi vínculo con esa persona. Ojalá el sexo (acto coital) por si sólo resolviera esto. Como dije, ocupa CORAZÓN, CEREBRO Y PIEL. ¡Y en ese orden! No se trata de síntomas de la mujer sino que el hombre también los tiene. Ellos por lo general sólo lo resuelven con piel (físicamente), entonces queda vacío.


Para las mujeres el sexo está íntimamente unido a necesitar corazón, cerebro y piel.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Como comer chocolate sin engordar





Generalmente asociado al sobrepeso, el chocolate, consumido de modo racional, tiene una serie de efectos positivos sobre el organismo y engorda menos de los que se piensa. Te contamos cómo...

De acuerdo, deseas adelgazar y has eliminado completamente al chocolate de tu dieta. Sin embargo, lo extrañas tanto que quisieras salir corriendo al quiosco por algunas barras de ese exquisito preparado.

Pues bien, es tiempo de que lo sepas: el chocolate y la gordura no tienen por qué ser sinónimos. De hecho, si lo consumes con moderación no hay razón para que debas olvidarte de él. Ahora, conoce algunos datos curiosos sobre el chocolate negro.

El cacao, precursor del chocolate, ha estado entre nosotros desde hace un largo rato. De hecho, algunos cientos de años. Se cree que las primeras semillas de cacao fueron llevadas a Europa alrededor del año 1500 por Cristóbal Colón.

El cacao, más tarde convertido en chocolate, fue suministrado a los soldados americanos en la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo a la información histórica, cada soldado era provisto de tres barras de chocolate por día como fuente elevada de energía.


Los investigadores comenzaron a acercarse al chocolate cuando distintos estudios demostraron que además de ser una fuente elevada de energía, el chocolate tenía efectos sobre el estado anímico. Los investigadores encontraron esto cierto demostrando que el chocolate negro, le hecho, incrementa los niveles químicos alteradores anímicos tales como la serotonina y las endorfinas.

Algunos investigadores, por su parte, condujeron estudios mayores para probar la correlación entre el chocolate y los anhelos psicológicos.

Después de estudios adicionales, se comprobó científicamente que los flavonoides contenidos en el chocolate negro actúan como antioxidantes, previniendo que el colesterol LDL (más conocido como colesterol mal) oxide y tape las arterias.

Por lo tanto, si estás buscando la forma de hacerle trampa a tu dieta, el chocolate negro puede no ser una opción tan mala después de todo. Sin embargo, antes de que corras a comprar chocolate, recuerda los siguientes consejos:

En primer lugar, como decía Aristóteles: “Todo con moderación”. Es decir

martes, 17 de febrero de 2015

10 formas que tu trabajo te hace engordar

El trabajo, además de tu hogar, es el lugar en donde pasas más horas al día, y si no te cuidas adecuadamente, este espacio puede propiciar malos hábitos que afecten tu salud y tu peso.

Katherine Tryon, doctora en medicina del Instituto de la Vitalidad, una organización mundial de investigación con sede en Nueva York, explica que el hecho de que el trabajo afecte tu cintura, "realmente tiene que ver con la dieta, la actividad física y el comportamiento".

Te compartimos algunos factores potenciales que provocan que engordes en el trabajo:

1. Estar sentado durante mucho tiempo