expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

domingo, 1 de febrero de 2015

¿Estás comiendo de más sin darte cuenta?

¿Sientes que mueres de hambre y aún no consigues perder todos esos kilos de más? Tal vez, estés comiendo más de lo que crees

¿Y cómo es esto posible? Los expertos afirman que es más fácil de lo que creemos, gracias a nuestros hábitos más fuertemente arraigados como el acompañamiento inconsciente de actividades con comidas puede hacer que comamos más de lo que creemos.

Con frecuencia, comemos en piloto automático, asociamos los alimentos a ciertas actividades o momentos del día, y no prestamos atención a cuánto estamos consumiendo, o a cuánto estamos consumiendo de más.

Ya sean unas crujientes papitas fritas mientras navegas en la Web, o aferrarte a una botella de dos litros de bebida cola mientras hablas por teléfono, o, simplemente, la combinación de dos alimentos —como abrir la caja de rosquillas cada vez que percibes el aroma de tu café matinal—, los expertos afirman que los antiguos hábitos son duros de matar, incluso cuando estamos bajo estrictas dietas.

Asociación inconsciente

Nuestro cerebro almacena cosas de una forma que hace más fácil la vida para ti, de modo que si haces las cosas en cierta manera una determinada cantidad de veces, es porque tu cerebro dice que está bien cómo lo estás haciendo. Cuando estos hábitos incluyen alimentos, la ingestión excesiva de alimentos puede convertirse en una simple cuestión de asociación inconsciente.

Si la respuesta a un estímulo es recompensada continuamente, esa respuesta rápidamente quedará ligada a ese estímulo. En consecuencia, si siempre satisfaces la idea de beber una taza de café haciéndote de una rosquilla, entonces esos dos pensamientos se conectarán en tu cabeza.

Pero no sólo se trata de asociaciones hechas en tu cerebro. También son arrebatos, más conocidos como antojos. Si, por ejemplo, tenemos ese café y esas rosquillas juntos en reiteradas ocasiones, no sólo estaremos condicionados para alcanzar esos dos alimentos juntos, sino que nuestra cabeza establecerá un sistema de antojos que asegurará que esto así sea. ¿Qué quiere decir esto? Que si tomas café y comes una rosquilla cada mañana durante 90 días consecutivos, la mañana 91º, cuando estés sirviéndote el café, tendrás el deseo de comer una rosquilla, ya que ambos están ligados en tu cerebro.

Los antojos no son fenómenos que se produzcan al azar. Nunca sentirás un antojo por un alimento que no has probado. Debemos aprender ciertas cosas en vistas de que nuestro cerebro pueda anhelarlas. Y cuando repetimos algo la cantidad de veces suficiente, el antojo se vuelve parte del repertorio de nuestro cerebro.

Rompiendo las cadenas

Dado que el primer paso para quebrar cualquier hábito es desear quebrarlo, es importante comprender por qué quieres cambiar. La plataforma de construcción siempre es la motivación y, en vistas de hacerla funcionar, esta motivación debe ver verdaderamente intrínseca. El cambio debe representar los beneficios que quieres. Si simplemente intentas congraciarte con tu pareja, con un familiar, o con tu doctor, difícilmente alcances buenos resultados.

Lee más en: ¿Estás comiendo de más sin darte cuenta?

http://www.enplenitud.com/dietas/comer-demasiado.asp#.VNEDM2iG8YM#ixzz3QhgSI1Fs

Descarga libros digitales gratis en Plenitud Libros.